Soy Ana Brau

Soy canalizadora de Almas.

Mi compromiso contigo está en ser honesta y traducir los mensajes de tu propia Alma.

De corazón a corazón

¡Hola almitas! Mi nombre es Ana, tengo 23 años y a pesar de que soy jóven de edad, siento que mi corazón es viejo, viejo, en cuanto a sabio.

Estudié arte dramático en Madrid y con ello, aprendí la gran lección de que; "todo sucede por y para algo." Durante mis años de formación, ocurrió algo fascinante. Mi abuelo materno, quien había fallecido cuando mi madre tenía 13 años, me hizo una visita. Fue la primera alma a la que vi y sentí, por lo menos de forma consciente. 

Y digo esto porque vivimos continuamente acompañados por almitas que nos guardan y nos cuidan. Ser o no conscientes de este hecho, solo depende de nuestra escucha activa.

Mi abuelo, Gonzalo, me abrió la puerta del lenguaje de las almas, el lenguaje de corazón a corazón. Después de él fueron llegando más y más almas que buscaban expresarse con su propia voz y palabras a través de mi. Fueron pasando los años, yo seguía estudiando en Madrid cuando, la vida, maravillosa, me regaló una fantástica depresión. Una caída en picado hacia mi cueva, mi interior, mis tinieblas.

Estando dentro de esa cueva caí en cuenta de algo. Había estado 20 años de mi vida viviendo hacia afuera; hacia los demás, hacia caer en gracia, hacia ser simpática pero, nunca había reparado en quién era yo. De modo que me hice una pregunta. ¿Cómo se vería por dentro una casa de pueblo que lleva 20 años cerrada? Mal, ¿verdad? Mi casita, mi interior necesitaba atención y ser reparada.

Me puse con esa misión y ello me condujo a poner al servicio de la comunidad mis dondes y capacidades. Hasta ese momento eran las almas quienes me contactaban para que yo diera mensajes a los vivos pero en ese momento, la película empezó a cambiar. ¿Qué pasaría si les hiciera saber a los vivos que también ellos pueden comunciarse con las almas? Y sobre todo, ¿Cómo sería compartir con los vivos todo lo que yo sabía acerca de cómo establecer esa comunicación para que ellos también pudieran hacerlo de forma autónoma? Me puse manos a la obra.

Y aquí entra lo aprendido en mi formación como actriz. Durante mis años de escuela aprendí a esuchar a los cuerpo, los cambios de tono de la voz durante una conversación y sobre todo, el lenguaje emocional. Todas estas herramientas son indispensables durante mi trabajo de sesiones.

Amo el camino emprendido y lo que más me gusta de él, ¿Sabes qué es? ¡Que no tiene fin! Aprendo de cada sesión, de cada acompañamiento. Ahora mi corazón vive de dentro hacia afuera y comparte con otras almas y personas durante el camino.

¿Tú también escuchas los latidos y aullidos de tu propio corazón?

Estás en buenas manos

Todo lo que sé y aprendo, en un gerundio sin fin, es información que viene dada de mis almas, mis guías o recogida del aprendizaje que vivo durante las sesiones. Cansada de no tener un título que me acreditara el poder trabajar aún sabiendo que mi trabajo era importantísimo y de calidad, decidí crear yo misma mi propio diploma con ayuda de mis compañeros de procesos. De esta forma, he aprendido a validarme por mi misma, y a honrar el gran trabajo que hacen las almas conmigo.

Certificado

Ana cubriendo su rostro del sol

Testimonios y agradecimientos

¿Mi acompañamiento es para ti?

Es para ti si tienes un compromiso real con tu trabajo personal

Las personas que se acercan a las sesiones con el corazón abierto, completamente libres de expectativas y, además, cuentan con un compromiso en su propio trabajo de autoconocimiento y desarrollo, salen de las sesiones con los brazos a rebosar de información y mensajes.

Para realizar un buen trabajo se requiere una participación e involucración activa por parte del consultante.

No es para ti si buscas respuestas de futuro…

En mis comienzos sí me apoyaba en las cartas de tarot para acceder a la información de la persona. Pero descubrí que esos servicios atraían a personas que no tienen un interés en trabajar a nivel emocional para contactar y comprender a su propia alma. Es por eso que si lo que buscas es un trabajo de videncia, adivinación o respuestas rápidas, estos servicios no son para ti.

Espiritualidad con los pies en la tierra

Además de mis prácticas espirituales me considero una persona de lo más terrenal.

Algo curioso es que desde muy pequeña he sido una alma curiosa y muy autobservadora.

Hace tiempo me di cuenta de que no comprendía de dónde venían algunos de mis cambios de ánimo.

Descubrí que había días que me levantaba increíblemente bien, otros que, en cambio, odiaba al mundo entero o, incluso, otros en los que todo me entristecía.

Gracias a seguir escuchando y escuchándome comprendí que todos estamos conformados por lo que yo llamo: "Los pilares básicos." Esto es, debemos entender que a pesar de toda nuestra complejidad, vivimos en un cuerpo orgánico y biológico y este necesita de unos buenos hábitos para estar tranquilo.

Exactamente igual que los animales. ¿Te has dado cuenta de que un perrito ladra y muerde cuando se siente amenazado o tiene algún dolor?

Yo comprendí que me conforman 4 pilares básicos y que sin ellos mi sistema emocional se desajusta.

Estos son: COMER, CAGAR, DORMIR Y HACER EJERCICIO.

¿Cuáles son los tuyos? 

óleo de un paisaje con montañas

Conversemos

Si sientes que estás en un momento en que la vida te invita a ganar profundidad para "mirar dentro" y encontrar respuestas que no proceden de vivir hacia afuera, es tu momento ideal para trabajar.